Equinox Fin de Semana

Notas de Felix Obes Fleurquin y del Semanario Equinox Fin de Semana de Uruguay

Tuesday, July 08, 2008

Variaciones en invierno

Variaciones en invierno



Tenía varios temas para escribir esta semana, uno de ellos la sobredosis de Betancourt que, por suerte para ella, ha visto finalizado su secuestro pero que, por desgracia, una comunidad internacional bien pensante y deseosa de buenas noticias, ha tragado una "disneyniana" versión oficial de los hechos como cierta y ha lanzado iniciativas tan desproporcionadas, como nominarla a un Nobel, darle la Legión de Honor (reservada para los héroes de una Francia que hoy dista de ser la nación de Bonaparte y De Gaulle) y toda una sarta de excesos literarios bien intencionados, pero muchos de ellos oportunistas que han bastardeado una simple buena noticia.

Dicho esto, paso a otro de los temas que tenía en borrador y que era el de la necesidad de terminar con este gobierno, cuyo mayor defecto no ha sido la conculcación de las libertades -que no ha pasado nada y Uruguay es tan libre o tan sujeto a las arbitrariedades del poder como lo fue siempre y no hay ni habrá tanques rusos en la Plaza Independencia ni nadie se escapa en balsa del país- ni actos espantosos en materia económica o política -porque hay que reconocerle que ha sabido mantener las líneas básicas de un derrotero fijado antes de su arribo al poder-, sino su incapacidad para aprovechar el viento a favor y la riqueza generada por unas circunstancias excepcionales. No ha hecho nada para convertir a este país en una Gran Nación, rica y moderna. Por eso se debe ir y lo debe hacer derrotado democráticamente en la primera vuelta electoral, para que no deje el parlamento lleno de resentidos que impedirán al nuevo gobierno hacer lo que Uruguay debe hacer.

Creo yo que hay que votar teniendo esto en cuenta: el partido y el candidato que presenten mejores chances para derrotarlo. Si se hacen cálculos mezquinos de ganar en la segunda vuelta, se estará sembrando el futuro descalabro del país, porque estos derrotados harán todo lo que en sus manos esté para impedir un gobierno razonablemente bueno. Yo voy a votar al Partido Nacional, aún con reparos en sus candidatos, porque es la herramienta que hay a mano para intentar lograrlo.

Dicho esto por enésima vez, punto al tema. Cada cual será responsable de lo que suceda al país en el próximo período si hace cálculos en chiquito, sin pensar en un panorama que favorezca al interés general, dejando de lado partidismos genéticos y reparos de tradición y gustos personales.

Pensaba también hacer una nota referida al 14 de Julio, fecha no sólo de Francia sino de la Democracia Occidental; pensaba escribir sobre la "rabia gloriosa" de ese día de verano que en París encendió una hoguera que arrasó con el antiguo régimen y una forma de ver el mundo que tanto detesto. Sé los bemoles del asunto, las crueldades del episodio y lo que se ganó y perdió en cada etapa del doloroso proceso de dar a luz a la república perdida que había nacido en Grecia y preservada en Roma parcialmente, pero que Occidente tenía que adoptar para volver a los orígenes; porque Occidente es republicano, democrático y liberal y no hay ninguna otra opción de sociedad que permita vivir y prosperar con cierta libertad y felicidad.

Así que dicho lo anterior, paso punto y les recuerdo que este lunes próximo, 14 de Julio de 2008, estamos festejando un día de gloria republicana.

También tenía en la canasta de ideas escribir una nota de esas bien cursis y familieras, en las que la cholulez paterna me sale por la punta de los dedos, a propósito del Día del Padre; pero voy a pasar de largo ya que lo festejaré en republicana modestia, sentado en la cabecera de la mesa del almuerzo del domingo 13, lugar que he heredado de mi padre como él lo heredó del suyo y así desde el comienzo de los tiempos, para desde ese lugar que me corresponde por mi condición, mirar a mis hijos presentes, a mi nieta y extrañar a los que están fuera del país, como vamos a hacer todos los padres de Uruguay ese mismo día a la misma hora, con la misma sensación de satisfacción y orgullo.

Pero voy a terminar escribiendo y ahí va, de lo que estoy viendo en este momento, martes 8 lleno de luz invernal, mientras miro al norte por la ventana de Equinox y veo una ciudad verde y hermosa, los techos rojos del Pereira Rossell que se parecen a los de Florencia vista desde el otro lado del Arno, con una enorme chimenea de ladrillo que podría ser un campanario renacentista o una torre de una mansión de Verona; así lo imagino yo, que tengo el placer de viajar continuamente sin tener que moverme de mi querida ciudad, en la que he nacido y en la que, si se me concede la gracia, he de terminar esta vida que disfruto en cada buen momento y en los malos, en los que trato de convertir, por una especie de alquimia, un momento de tránsito a mejores situaciones.

Hay un curioso silencio de repente en la ruidosa calle Rivera; quizás porque el abuso de años de walkman y MP3 me están dejando sordo o quizás porque mi buen humor ha filtrado esos ruidos y me permite escuchar el sonido del viento en los plátanos enormes de la vereda o el sonido lejano de un campanario de esa iglesia ahí cerca. Aprovecho ese silencio y esta luz que ilumina las palmeras, que da brillo a las hojas de mi plantación de salvia en el balcón, para recordarme que hay momentos en que las cosas pequeñas y cotidianas como ésta, el tesoro que tenemos a nuestro alcance y por lo que no hay que ir a Cracovia o a Praga para encontrarlo, son las cosas más disfrutables de la vida, por el solo hecho de estar vivos y respirando este aire cálido de las cuatro de la tarde.

Y punto, hasta la semana que viene.

Félix Obes Fleurquin
felixobes@gmail.com

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