Equinox Fin de Semana

Notas de Felix Obes Fleurquin y del Semanario Equinox Fin de Semana de Uruguay

Wednesday, July 16, 2008

¡Beep Beep!


¡Beep Beep!
A la velocidad de la luz
El canto del correcaminos al que nunca alcanzó el coyote marca ACME



Luz que ilumina, encandila, quema,
chequea fallas en tu sistema,
las corrije en la bitácora de este viaje infinito.

Mientras tú miras por encima de tu hombro
en el puente de mando
y ves esa galaxia que se aproxima
en un choque inminente;

porque vamos a una velocidad que nos impide frenar a tiempo,
demasiado rápido,
casi a 300.000 años luz por segundo, que la fisica cuántica que no entiendo dice que no es real
casi cerca del límite que me gusta correr,
porque corriendo casi alcanzo la velocidad de la luz, casi
y en cada paso acelerando hasta casi perder el aliento,
siento la furia contenida de cada día,
esa furia llena de curiosidad que me ha hecho correr toda una vida,
que me hace correr.



Me gusta sentirla,
soltarla, jugar con ella,
porque en esa carrera interminable,
un juego contra uno mismo,
un reto,
aceleramos a la velocidad de una luz galáctica,
de una estrella
y por un pequeño, insignificante segundo,
somos luz
que todo lo ilumina y lo hace tan comprensible,
que nos decimos con sorpresa:
¿Cómo no lo habíamos visto antes?

En una deriva hacia el Cabo de Hornos, el Sur inalcanzable, mítico, destino de una migración que comienza con veleros y termina con naves fotónicas rumbo a Casiopea o Eridani, más allá de la Osa Mayor, mucho más allá del punto donde el infinito se hace una curva y la parada de un ómnibus galáctico lleno de humanos, etes y marcianos planchas, arturianos borrachos y soldados calaveras del tercio de Flandes y del ejército de Ming, una barrunta de hijos de las mil putas y padres sin nombre, acorazados en armaduras de acero de Toledo, cabalgando y arrasando la tierra que pisan, rumbo a una cruzada que terminará malamente en Macedonia en lugar de Tierra Santa.

Y corren y corremos todos, como el correcaminos perseguido por un estúpido coyote que compra cosas por catálogo, corren hacia el Sur pues no hay otra que hacia esa dirección, porque todos los barcos y naves estelares del universo y del barrio, las bañaderas y los camiones, los subterráneos de París y los de Buenos Aires, los micros de Santiago y los Greyhound de Alabama, todos corren y llevan tripulaciones al Sur.

¡Beep Beep!

Hasta la semana que viene.

Félix Obes Fleurquin
felixobes@gmail.com

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