Equinox Fin de Semana

Notas de Felix Obes Fleurquin y del Semanario Equinox Fin de Semana de Uruguay

Saturday, April 12, 2008

Enamorado de todo esta noche de otoño ventoso

Dedicado a mi hermano menor, Daniel, mi familia, el que ayer cuando corria por Bvar. Artigas-corre mas y mejor que yo-paró a sonreirme.



Enamorado de todo esta noche de otoño ventoso



Los saludo desde Equinox, acá esta noche de viernes lluvioso de otoño ventoso, como cantaba mi hija Carolina en la Jardinera, "Otoño ventoso, otoño lluvioso y no sé qué de las hojas"; y cantando me miraba desde el océano de sus ojos azules y yo me hacia pis de felicidad mirándola con la misma cara de pelotudo -diría mi querido Alejandro, que hace rato que no te vemos- con la que miro a cada uno de mis hijos cada vez que hacen la cosa más nimia, cosas que a mí me parecen maravillosas.

Y ya se van dando cuenta, me imagino, que esta semana no habrá dedos acusadores ni pataletas contra el poder de turno, porque hay muchos motivos para que dentro de mis problemas, problemas que los tienen todos ustedes en su supervivencia diaria, esté de buen humor, buen humor resignado a la realidad que vivo y a los problemas que sorteamos cada día, pero de aceptable buen humor, así que, mientras escucho la música excelente de CXX Radio -la de Daniel Jorge, en Internet- que me ayuda a navegar entre las rompientes con una sonrisa, sintiendo además esa o esas otras sonrisas de las cosas y personas queridas detrás de mi hombro, esas sonrisas lejanas en el tiempo y en el espacio que son como hadas o ángeles curiosos que nos protegen y evitan que miremos el mundo con amargura o con rabia.

Esta nota, que no es más que una serie deshilvanada de cosas que voy tecleando y a las que Carmen, en su paciencia y cariño infinitos tratará de darle forma aceptable, es un sucedáneo de editorial, cosa que Equinox me permite hacer, porque tengo la suerte de ser, en mi pequeño mundo, amo y señor de mi tiempo y de fijar yo las reglas y cambiarlas a mi antojo, lo que a mí me parece maravilloso, eso de ser Almirante en Jefe de una flota de un barquito más pequeño que el del Ratón Mickey, pero Almirante y Emperador de mi territorio, sea donde sea que él esté: un día acá en Rivera, ayer en Ellauri, mañana Dios sabe dónde y miren que si estaré bien de los fusibles hoy de noche, que nombro al Señor Dios y lo nombro con mayúscula para espanto de mi alma sacrílega, liberal y atea, porque a diferencia de mucha gente, yo tengo lapsus en los que creo en ese Señor y es cuando me alegro de estar vivo y mirando el cielo de Montevideo -como lo hago hoy- y no cuando las cosas van peor, que son momentos en que nunca lo menciono, porque en esos malos momentos sé que sólo yo me salvo con las cosas que puedo hacer. Soy un religioso del optimismo, así de simple.

Van a ver en la sección Pingüinos, que sé que es el termómetro de mi estado de humor, más para arriba que para abajo; y van a ver en Frases, una mención repetida a los nazis de bolsillo de Uruguay, que son todo color e ideología, raza y partido, sobre los que iba a escribir una nota que no voy a escribir porque no se me da la gana y además acabo de ver en Movie City una película francesa de las que no llegan al cine ni al video club, sobre episodios entre 1815 y 1830, en donde hay una parejita de protagonistas llenos de juventud y belleza -esa combinación insolente que da rabia a tantos viejos mentales pero que a mí me llena de amor a la vida- ese milagro único de ser consciente del tiempo y de la finitud de las cosas. A todos los que como yo y los amigos y amigas que quiero y tengo en esa categoría, los que tenemos vivo y luchando dentro de nuestra vieja carrocería al niño que se sorprende ante el Universo y que, creyendo en la magia, en las hadas, en la poesía que surge en forma espontánea de cada cosa que sale bien, seguimos adelante con una sonrisa curiosa y transgresora, porque nuestra raza, mi raza y la de mis amigos, es la de los hombres y mujeres que, pese a todo y pase lo que pase, damos gracias al que corresponda por seguir estando aquí, sintiendo el viento de otoño en esta noche de gloria, mientras nuestros hijos y nietos duermen sabiendo que aquí estamos de guardia, armados hasta los dientes, para protegerlos.

Y punto. No los empalago más, los dejo a todos ustedes que navegan conmigo y con mi formidable equipo de hombres y mujeres, el equipo de Equinox del que estoy orgulloso a reventar porque somos los mejores en toda la red, los más valientes, corajudos y totalmente diferentes a todo otro grupo. Y ¿saben por qué? Porque amamos lo que hacemos, lo amamos con toda la fuerza de nuestra absoluta independencia de todo poder.

Pienso en Virginia en Mallorca, mi hija más transgresora, más aventurera; pienso en Maxi, en Estocolmo, el joven Obes Jr. laburador y metódico, ordenado y poeta como yo; en Carolina y sus ojos de mar abierto en Punta Ballena, en su mundo medido y a su medida, un micro universo perfecto del que estoy orgulloso; mi Leti con su hija, que duermen juntas en este momento, Leti y su cría, como dice Carolina, las que me llenan de carcajadas y ruido la vida; y sé que he hecho las cosas bien dentro de los mil errores que he cometido en mi vida y que seguiré cometiendo, porque ella me ha regalado días como el de hoy.

A todos ustedes, mis amigos, un abrazo enorme y muchas gracias por estos ya casi diez años juntos, que no es poca cosa.

Bocha
felixobes@gmail.com

1 Comments:

  • At 4/13/2008 11:12 AM, Anonymous Anonymous said…

    lindo post viejo, generalmente estoy en las antípodas de tus pensamientos, pero veo que detrás de toda ideología hay un hombre que sabe amar la vida y darle importancia a las cosas que si son importantes, lo demas....... es pura cháchara, los que viven de esta cháchara son los políticos, pero siga adelante que estoy extrañando sus comentarios "anarcoliberales" como le gusta decir

     

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