Equinox Fin de Semana

Notas de Felix Obes Fleurquin y del Semanario Equinox Fin de Semana de Uruguay

Saturday, February 06, 2010

La oposición debe concertar

Una idea de Maggi
La oposición debe concertar
Presentando la nota de Carlos Maggi que comparto en parte y técnicamente, aunque el tema no me quita el sueño

Nadie hace mucho para ganar si cada uno de los partidos opositores sigue en esa tónica, no hay ningún líder que haya tomado la idea de unión en serio. Tenemos Frente para rato lo que a mí no me quita el sueño porque cualquier gobierno municipal me hubiera cobrado lo mismo -mienten si dicen que no lo hubieran hecho- pero en el Frente sí aprendieron a tragarse sapos y culebras para ganar, porque es lo que importa en política y así están, gobernando pese a sus diferencias internas. Casi diría que me admira la capacidad del Frente para pasar por encima de diferencias irreconciliables aparentes y poder ganar y gobernar, es un mérito; los otros aún tienen esa materia pendiente y, por eso, simplemente pierden elección tras elección. El Frente divide y vence, los otros se dividen... y pierden cada uno abrazado a su bandera, a sus principios irrenunciables, a su historia, etcétera, etcétera y pierden, cosa que, en política como en la vida real, es inaceptable.
Las elecciones municipales en los departamentos de mayor densidad de población, un escenario en pequeña escala de las nacionales, están cantadas. Gana el Frente en los lugares donde tiene mayoría de votos: Montevideo, Canelones y otros y gana en muchos lados donde está en minoría, por eso de que cada partido opositor parecería que tiene más recelos del otro que del Frente mismo y así, llevándose a las patadas, tratando de repartir el espacio de derrota no el botín de la victoria, dejan que el Frente -mirándoles casi con asombro por su incapacidad de unirse, cosa que para ellos es la tapa del libro- gane cómodamente aún con todos los enormes errores que ha cometido, aún a costa de las torpezas que ha hecho, porque ellos y únicamente ellos, saben barrer hacia adentro y por eso, pacientemente, llegaron al poder y no se avisora nadie que los sustituya mientras no hundan al país en el caos, cosa que a esta altura dudo esté en sus planes de gobierno; están aprendiendo a manejar el timón sin agarrarse a las piñas entre ellos en ese momento, pues que se las agarren en el cuartito del fondo cada tanto, es más un juego de balances que un elemento de caos.
Doy por sentado y descontado -porque creo en la necedad natural del uruguayo- que nada de lo razonable que diga Carlos en palabras razonables -no lo que agregue yo con tono impaciente- será ni siquiera considerado por quienes tienen una historia gloriosa de derrotas, retiradas y muertes fuera de tiempo y que hacen de eso un culto casi suicida, así como por aquellos recién llegados que, en su "juvenil" arrogancia, luego de haber ganado una vigésima parte de una batalla en curso, se creen con derecho a imponer sus normas de juego. Nadie en realidad tiene el Frente Amplio como opositor en estas fechas y dudo mucho que en breve periodo de cinco años los que hoy derrotados se pelean por un botín ilusorio e imposible, sepan aprender que la modestia y no la arrogancia es una virtud y que una buena negociación en la que cada parte pierde mucho de lo que le gustaría tener para lograr algo que sirva a ambos y derrotar a un tercero, es un mérito y no una renuncia.
No comparto del todo la unión lisa y llana de partidos porque sé que es imposible en la práctica, pero una plataforma común -hablo de las nacionales, las municipales son historia antigua antes de que sucedan- porque no hay nadie con cultura ni planes especializados en municipios que esté presente, son todos y todos de todos los partidos, cartas en los opositores que sabemos no son convincentes y, en el partido gobernante, que ha heredado el estilo de manejo de poder del Partido Colorado y lo ha sustituido, sólo candidatos que demuestran que los ganadores a priori, ganan con cualquier carta ya que corren solos.
Si la oposición aspira a no ser lo que un ente testigo de la maquinaria de poder del Frente Amplio, que se afianza con el tiempo y se aferra al poder y lo hace suyo, debe tener más imaginación que la poquísima que ha tenido hasta ahora y -quizás cuando y no antes, releve sus cuadros- presentarse como una moderna derecha al estilo de Chile, que hoy acá no existe, ya que la derecha de hoy, en estos lados, tiene olor a naftalina y habla de temas que al votante nuevo ya no le importan.
Por ejemplo, eso de que "No dejemos que los comunistas tomen Montevideo". Una, ya la tienen desde hace varias décadas de forma indirecta; dos, el pavor a los tanques rojos y a la KGB es digno de discusión del Ateneo, nada que ver con la realidad. Hoy los "comunistas" como los "tupas" son etiquetas tan políticamente correctas y aceptadas como "colorado" o "blanco". Tuvimos un gobierno del Frente y pese a los temores del antiguo candidato del Partido Liberal que desapareció de la faz de la Tierra, los únicos cubanos que nos "invadieron" fueron unos que venían a curar ojos y muchos de ellos se quedaron para ganar más dinero en este país o irse para otro. La oposición debe modernizarse, si no, hay FA para ratísimo.
Hasta la semana que viene.
Félix Obes Fleurquin
El péndulo y el mandamás
Carlos Maggi
El Frente Amplio ganó el gobierno; tiene el poder Ejecutivo y la mayoría absoluta en el Parlamento. Pero a ese resultado hay que agregar que el Frente perdió 50.000 votos con relación a las elecciones del 2004; y que fue derrotado en los dos plebiscitos que propuso.
Perdió asimismo en 17 departamentos, donde la oposición es mayoría. Juan Martín Posadas, contemplando estas cifras que no mienten, hizo una observación básica: estas victorias electorales de la oposición se dan en una lucha radicalmente despareja: mientras el Frente es una fuerza coherente y unificada, la oposición es una fuerza dispersa e incoherente, en pugna consigo misma. El Frente suma para ganar, la otra mitad se divide para perder.
Vale la pena no cejar en el estudio del escrutinio de noviembre; dice mucho más de lo que parece.
Montevideo y Canelones están fuera de discusión; todo cuanto haga la oposición por acceder a estas dos intendencias, terminará en derrota.
Pero en ocho departamentos, los números dicen que el Partido Nacional tiene mayoría; y en los nueve departamentos restantes, los resultados dicen que el Frente es derrotado por la suma de los partidos tradicionales.
Conociendo estos datos, los principales dirigentes blancos y colorados han fijado posición: pudiendo ganar ¡prefieren perder en Maldonado, Rocha, Salto, Paysandú, Río Negro, Soriano, Colonia, San José y Florida!
No es poca cosa entregar posiciones sin presentar lucha.
Se dice que la Constitución le impide a los tradicionales unirse. La Constitución no le prohíbe a los ciudadanos votar por el candidato que prefieren. La obligación de los dirigentes conscientes de su responsabilidad, consiste en lograr las concertaciones necesarias, para que gane la mayoría.
Plantar cizaña ahora, anuncia un futuro lleno de desastres.
Los prohombres se olvidan cómo se pidieron ayuda en cada balotaje; entonces, si, sintieron la fraternidad y no hubo ningún repudio.
Apunta Ortega y Gasset: "Innumerables veces antes de Cicerón, se había deplorado la falta de concordia. La idea de que ésta es el fundamento de la sociedad, era un lugar común desde Aristóteles. En algunos estados griegos como Heraclea (siglo IV) existía 'un inspector de la unanimidad'" (1).
Se dice que el Partido Colorado puede predominar en Rivera, donde tuvo 19.000 votos. Para superar los 25.000 votos que obtuvo el Partido Nacional, los sufragios colorados deberían crecer un 35%. En Río Negro donde el Partido Colorados tuvo 13.000 votos, tendría que crecer más del 110% para superar los 27.000 del Frente Amplio. En Salto, donde el Partido Colorado tuvo 18.000 votos, tendría que crecer 121% para superar los 39.000 votos que obtuvo el Frente Amplio.
Repaso estos números redondos y leo en Búsqueda (14/1/10):
"Tanto 'Vamos Uruguay' como 'Proba' entienden que Rivera es el departamento donde tienen más chance de volver a ganar. En segundo lugar está Río Negro y en tercer lugar Salto."
¿Habrá alguien que se haga ilusiones, mirando un panorama tan negro? En nueve departamentos donde la oposición es mayoría, los dirigentes alimentan el desaliento de la soledad. Los votos están, pero los dirigentes no quieren preparar el futuro. Se sabe que en un sistema democrático los grandes partidos se alternan en el poder. Hay un movimiento pendular que responde al desgaste que impone el gobierno.
Gozando de una coyuntura enormemente favorable y contando con el alto porcentaje de aprobación que logró el Presidente Vázquez, el Frente perdió votos. Ganó de nuevo, pero raspando.
Todos los observadores sensatos hablan de Chile, un ejemplo de conducción exitosa; y sin embargo, la Concertación fue a las urnas y una coalición la derrotó.
Lejos de litigar por ventajas pasajeras o personales, los grandes partidos deben concertar su acción y sus candidaturas. El único modo de ganar en la batalla electoral, es dar la lucha en pie de igualdad: a un frente, otro frente; una fuerza racional, organizada, auto controlada, regida por normas que den libertad dentro del orden. Eso es más que un acuerdo electoral, es la creación de una institución estable.
Ahí está el Frente Amplio, lo estamos contemplando; vota mejor, gana y cada fracción que subsiste y es consciente de lo que vale la unidad.
Muchos frentistas eran reacios a Mujica; había entre ellos recelo y aprensión. ¿Por cuál vía esos frentistas (honestos y desconsolados) fueron adaptándose y terminaron votando al candidato más votado en la interna? Pensaron y sintieron que el candidato, si ganaba, iba a gobernar dentro de un sistema regulado. Ninguna persona puede llevar o traer a su antojo a una coalición de iguales, sujeta a un protocolo. El que se desmande en el poder, atentará contra la coherencia interna, que es donde radica la fuerza de todos.
La dispersión de blancos, colorados e independientes, cada uno por su lado, en pie de guerra, hace de la oposición un campo amorfo, propicio para que aparezca el mandón que arrastre votos y se coloque por encima de esos partidos partidos. En todos los casos, el movimiento del péndulo llegará; y lo mejor es preparar inteligentemente, la sucesión de la izquierda.
Estamos rodeados de casos tremebundos; nadie, persona o país, puede vanagloriarse de ser inmune a la horrible enfermedad de un prepotente.
La oposición debe organizar un lema bajo el cual se definan las candidaturas y funcionen mecanismos democráticos que articulen la autonomía de cada partido y el respeto de cada partido por la unión lograda.
Por supuesto, en el camino puede haber senderos que se bifurquen para siempre o armonías que vayan sumándose.
En el mes de mayo, cuando se vote, la mayoría tradicional puede perder nueve veces y acumular rencor y avanzar hacia una catástrofe definitiva, que está gestándose.
(1) "Obras completas" Ed. Revista de Occidente, Madrid, 1958, página 99.

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